viernes, 10 de enero de 2014

Bienvenid@s

Me llamo Raquel y vivo en España desde 2004. Soy española, pero me crié en Francia, un país que un día mató a su rey, y en el que el término "laicidad" tiene un sentido real que se enseña desde la tierna infancia.

Estos últimos 10 años he descubierto el lado oscuro de un país que pensaba conocer. Me ha costado años aceptar y ver que en este país que pensaba moderno y civilizado (y hasta avanzado) aún no hemos erradicado enfermedades tan graves como la dictadura impuesta por el golpe de estado de un tal Franco, aún nos comportamos políticamente como una república monarquía bananera, y que aún esperamos atontados a que la Conferencia Episcopal dicte lo que está bien y lo que está mal.



Lo que más me ofende, es el poder económico, político e ideológico de una religión que no es la mía y con la que tengo que toparme cada día. Siempre que oigo o leo que "España es un país aconfesional" tengo un conflicto interno potente que me impide saber si lo que más me apetece es reír o llorar.




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